Cada parto es un evento diferente y cada una lo vive de forma distinta, pero luego cuando nos ponemos a conversar con otras mujeres nos damos cuenta que nuestras vivencias son también las de las demás. Nuestras familias, pareja, amigos y amigas lo viven a su manera, les preguntaste alguna vez como lo vivieron?, hablaron de ello?
Hacer redes, ayudarnos, comprendernos y apoyarnos es una forma de sentirnos mejor.
Por eso tu experiencia cuenta. Si quieres compartirla abrimos este espacio para recoger vivencias y testimonios.
Contá la tuya en comentarios, te estamos esperando.
(es publicación pública)


Excelente iniciativa. Aca esta la historia de parto para mi primer hijo: http://gaba.protest.net/blog/2007/04/04/birth-story-camilo-en-casa-hijo-de-oxum/
Luego publicare la de mi segundo.
Mi experiencia como mujer en trabajo de parto y el parto en si ,con 17 años fue no preparada sobre todo cuando no sabes si estas con esa edad apta ,pero si puedo decir que la partera me atendio de manera espectacular ,ya que me trato no solo como profesionalmente es ,sino que me contuvo en todo momento , me explicaba paso a paso todo ,es entonces ,alli donde valoras a el personal preparado humanamente y tecnicamente ,TAMBIEN CREO Y AFIRMO,solo los que trabajan en sectores binomio madre {hijo ¨saben en que momento justo se llama a el ginecologo .tambien se debe reconocer que no todas tenemos el mismo umbral al dolor ,es por esta razon que en otros paises ,no solo se asiste al parto humanizado existe la epi -dural o raquidea ,pero eso lo aplican solo los que pueden ,no los que quieren …
La fecha aproximada de parto era el 20 de febrero. Tuve un embarazo precioso sin dificultades. Incluso mi normal baja presión (6/9) subió a 7/11 todo el embarazo, es tan sabio nuestro cuerpo… Es cierto que tuve muchos cuidados; con la comida, con el agua (3 litros diarios), con el ejercicio (así y todo aumenté 18 kilos!)
El jueves 21 a eso de las 5 de la tarde tuve unas contracciones, eran totalmente sin dolor: la panza toda dura, nada más.
Duraron unas horas, de manera discontinua y luego se detuvieron. Emocionada, pero muy tranquila, suponiendo todo normal me fui a dormir. Dos o tres veces en la noche me levante para ir al baño. Evacué todo lo que tenía para evacuar, hice caca todas las veces, y perdí un poco de tapón. Sin embargo dormí muy bien y a eso de las 6 y 30 am empecé nuevamente con contracciones, otra vez, sin dolor ninguno. A eso de las 7 me levanté y me bañé, las contracciones seguían y se regularizaban. Le dije a mi compañero que avisara al trabajo, que estaba segura que era el día. Nos levantamos, fuimos a caminar, compramos el desayuno y a eso de las 9 de la mañana las contracciones ya eran de 3 en 10 minutos. Seguíamos tranquilos y las contracciones (increíblemente tan regulares) no dolían. Después de desayunar, me fumé un porro y a eso de las 11 nos tomamos un taxi hasta la mutualista. Ingresé 11 20 con 5 cm de dilatación y contracciones de 3 en 10 desde hacía más de dos horas.
Tuve suerte y me tocó una habitación sin compañía, habíamos pedido a nuestros familiares que no vinieran pues queríamos estar solos y tranquilos. Comí una barra de chocolate mientras las contracciones (aún indoloras) aumentaban en su frecuencia.
cuando ya eran de un minuto si, otro no experimenté algo que mi madre me había contado que le pasó a ella: me dormía profundamente entre contracción y contracción! Cerca de la una las contracciones empezaron a doler. Se sentía como un calambre, bien concretamente ubicado en la parte baja del vientre, pero ni bien terminaba la contracción el dolor desaparecía sin rastro hasta la siguiente contracción. Llevabamos el ritmo respiratorio que aprendimos en el curso y todo iba bien. El ginecólogo de guardia nos había visitado cuando tenía 8cm de dilatación y luego vino cuando ya tenía casi diez. En el tacto se rompió la bolsa. El bebé estaba despierto y sus movimientos colaboraban en la generación de oxitocina al rozar su cabezita con el cuello del útero. Me dijo que todo estaba bien y que si tenía ganas de pujar, lo hiciera. Ya estaba con la dilatación completa cuando me vinieron las ganas de pujar (no puedo describirlo de otro modo), y pujé. Fue una sensación extraña y hermosa. Sentí un vacío y y cómo el bebé se iba hacia abajo, también sentí una fuerte presión sobre la vagina. Le dije al papá que llamara el médico porque sentía que el bebé iba a salir. Vino el médico a la habitación y le mostró a mi compañero como se podía ver la cabecita ya! Rápidamente me llevaron a la sala de parto, tan rapidamente que no dió tiempo a que el papá se pusiera toda la ropa ésteril.
La sala de parto en la que tuve la suerte de parir cuenta con camillas-silla lo que permite que hagas la fuerza de manera mucho más efectiva que en posición horizontal, además de que pude ver todo el parto.
Llegados a la sala de parto el medico me indicó que siguiera pujando, hice un pujo más y me pidió que me detuviera, hizo un momivimiento con los hombros del bebé y me dijo que pujara otra vez. Lo hice. Nació Manuel! Que impresión! Era todo gris. Me dijo el ginecologo que era por no haber respirado aún: pude ver su primer aliento! Pude ver como el papá cortaba el cordón, como sacaban la placenta (pedí que me la mostraran). No me desgarré ni me hicieron episiotomía. Yo estaba muy descansada y obviamente exitada así que pude estar muy presente y disfrutar cada minuto del nacimiento de mi hijo. Vi como lo pesaban, le hacían las prubas de rutina y finalmente me lo dieron. No podía creer que estuviera afuera; se prendió a la teta enseguida. Yo hubiera salido caminando de lo feliz y fuerte que me sentía.
Dos días más tarde estábamos en casa, por fin.
La parte más fea creo que fue estar allí, con nuestro bebé, esos dos días, pero no es tan facil empañar una experiencia así…
Mi experiencia, en lugar de placentera, fue de sufrimiento absoluto, de miedo, de soledad.
Me sentí abusada, maltratada verbalmente, manipulada, ignorada.
Llegué al sanatorio médico con contracciones en la semana 39.
Tenía la ilusión de un parto natural, sin anestesias.
Sin tiempo a darme cuenta de lo que sucedía, me colocaron el monitor (que no funcionaba bien) y me dejaron abandonada en una sala y al padre de mi hija lo enviaron a hacer trámites burocráticos.
Quería parame, caminar, agacharme, pero tenía que estar así, sometida horizontalmente con un aparato incómodo en mi vientre. Lloraba de dolor y de angustia. Vomitaba.
En un momento la ginecóloga de guardia me hace un tacto vaginal sin avisarme, brusco, automático. Mis contracciones se transforman y son insoportables y me pregunto si ha introducido algo en mi vagina para acelerar las contracciones.
Escucho que le pregunta a la partera a qué hora se tenía que ir y casi inmediatamente me comunica que por “sufrimiento fetal” hay que hacer cesárea.
Le digo que no, que me deje dilatar, que cómo de un momento a otro deduce eso. Me dice que ella es el médico y yo la paciente, qué si me importa mi hija que me calle. Insisto entre una mezcla de indignación e incredulidad. Lo demás fue una pesadilla, llegué al quirófano en un estado de angustia y nervios y antes de anestesiarme escucho “¿y a esta que anestesia le damos?” “General, rapidito que tengo un partido de fútbol”.
Me costó mucho sobreponerme y fortalecerme de esta experiencia. Da rabia saber con que impunidad se manejan quienes tienen nuestra confianza en su saber, y cómo esa falta de ética puede generarnos tanto sufrimiento en un momento, un día, que será inolvidable, porque es el día en que nuestros hijos nacerán.
Apoyo este sostén de redes, el empoderamiento que nos otorga saber, compartir, hacer visible las prácticas cotidianas que entorno al parto existen.
Nada de esto opacó la belleza de tener a mi hija en brazos y verla ahora, una niña hermosa amamantada de 22 meses.
La experiencia que tuve en el parto fue diametralmente opuesta a la que deseaba y para la que sentía me-nos habíamos preparado los tres.
Después de haber perdido un embarazo el año pasado, y haber recibido anticoagulantes durante el embarazo de Emilia, con confianza le pagamos a la ginecólga para que asistiera el parto; con confianza pero sin saber.
Exactamente a la semana 40 nos propone internarnos para realizar una inducción, ya que los dopler mostraban que había “resistencias placentarias aumentadas” lo cual significaba que ya la placenta empezaba a funcionar por debajo de lo esperado por el tema coagulacion. También se esperaba que Emilia fuera más chiquita de lo que en principio se pensó, dando la ultima eco un percentil de 25.
Nos internamos un jueves de mañana y comenzó la induccion. Me enchufaron al monitor sin permitirme levantarme para tomar posiciones más comoodas y que permitieran que Emilia bajara mas facilmente. “esta muy arriba” decpia la ginecologa y me dejaba acostada en la cama. Con mi compañero fuimos tomando el tiempo de las contraccciones, que eran dolorosas y se iban alargando. Estuvimos unas 7 horas en un trabajo de preparto. A las 4 de la tarde la giencologa me dice que sigue aun alta (igualmente me dejaba acostada) y solo se habia borrado el cuello del utero. de un momento a otro, les dice a las enfermeras que me vistan para el quirofano. Les dice a ellas antes que a nosotros. Me visten, y nadie dice nada!. Mi angustia crecia, y mi incredulidad también; no podía creer lo que estaba pasando; pasaba todo lo que yo no quería!. Estanod ya vestida viene laginceologoa y “me comunica” que me va a hacer una cesarea, ya que “hace mucahs horas que estamos en trabajo y solo se borro el cuello”, “ella sigue arriba”, ” en el monitoreo no observo las varaiciones que deberian de haber para las contracciones”. Quizá y probablemente la decision de realizar una cesarea era la más acertada, concedo eso… ahora, lo que no entiendo es como las personas involucradas, yo, mi compañero y mi chiquita, seamos los últimos en enterarnos lo que sucede; sin poder de decision, de cuestionamiento, de intentar otra cosa, o simplemente el derecho de ser los primenros en saber lo que sucede y de poder decidir sobre nuestro cuerpo. En ese momento me entero ademas, que en esa sociedad, ASOCIACION ESPAÑOLA, aunque hay un cartel enorme que habla del derecho de la mujer a estar acompañada en el parto, NO PERMITEN QUE EL PADRE INGRESE AL QUIROFANO!! Todo eso antes de irme a la cesarea. en ese momento le hable a la doctora de al ley y muestros derechos, pero parece que esuna politica de la española que terminan pagando la mmulta por no cumplir con la ley, muy fuerte!! La angustia con la que me fui a la cesarea no puedo describirla. Angustia, miedo, frustracion, impotencia, y unas ganas enormes de que todo salga bien, sabiendo que no podia ofrecerle a lapequeña emilia mi sonrisa como primer regalo en la vida dado que además me dieron anestesia general por la tendendcia a la trombofilia (si bien hacia mas de 24 horas que me habia anticolagulado), y tampoco podría recibirla su papa.
EMilia nacio pesando 2.450 kg, percentil 50 y no 25 como decia la eco que nos hicimos el dia antes de que naciera. Gracias a la vida y a su fuerza, nació sana y hermosa, y pequeñita. lo que es inadmisible, es que el ecografo no se dio cuenta de lo pequeña. Además la ginecologa nos dijo que venia con doble circular de cordon, lo cual explica que no bajara. Ahora, explica que no bajara o justifica la cesarea???? Venia realmente con doble circular?? Es espantoso terminar no creyendo en nada.
En lo único que creo es en la fuerza de la vida, y en esta pequeña que hoy a dos mneses y medio de nacer ya duplicó su peso de nacimiento, en base a la lactancia exclusiva, al amor que nos da y le damos, y a la fuerza que trae consigo.
Lo único que calma todo lo pasado en el “parto” y cesarea es la vida que emana de los ojos de esta hermosura.
Seguro no paso otro embarazo en la española, y quiero denunciar esta situacion frente a autoridades aunque sepa que el poder termina ganando. Esta bueno que nos unamos para hacer valer nuestros derechos, de antemano, no solo frente a la ginecologa que te dice que no son las cosas como vos queres, y vos le peleas y resulta que es ella la que dentro de un rato va a a tener tu vida y la de tu hijo en sus manos!
Es cierto, nada opaca la belleza de nuestros hijos. Tenemos que pelear para que nada opaque la belleza de verlos nacer, de ayudarlos a nacer y seguir naciendo uno mismo con ellos
Yo parí en casa! Fue una indescriptible experiencia, hermosa, liberadora. Hoy, despues de un año y medio del nacimiento, puedo decir que me fortaleció ampliamente. En aquel momento todo giraba y cambiaba permanentemente, mi cabeza y mi sentir eran un mismo bullicio. Mi casa, el padre, nuestras parteras, mis amigas, mi hermana, contuvieron de manera respetuosa y sensible esta peculiar situación.
Lástima! Yo soy O- y mi hijo O+, y en el momento en que tuve que ir a darme la inyeccion me pincharon la burbuja…
Cuando llegué al CASMU, Maternidad, me presenté en hematología, donde me tenían simplemente que dar la inyeccion para no generar una reaccion que me impidiera tener mas hijos O+. Fuí con los examenes de la sangre del cordón de mi hijo, realizados en un laboratorio particular. No me los reconocieron. Por lo tanto, me hicieron ir a buscar a mi hijo, con dos dias de nacido (y yo dos dias de parida). Cuando llego con mi hijo al sanatorio, luego de pasear por unos cuantos pisos, que un medico nos pasaba con otro y con otro, me dijeron que tenían que pincharlo para sacarle sangre. No me dejaron otra que acceder. La Dra. Hematóloga aprovechaba mi situación de rehén y me decía “¿Viste? Todo esto te pasa por hacer esas cosas raras!”, “¿Que es eso de estar pariendo por ahi?”, y me hacía ademanes y gestos insinuándome que yo estaba loca por tomar mi decición en pleno conocimiento e informada. En medio de la calurosa discusión sobre Etica Médica y Consentimiento Informado que teníamos nosotras dos, no se le ocurre mejor cosa que decirme que no lo puede pinchar! a mi hijo! porque no es socio de esta mutualista… que valla y arregle en la administración… La administradora comienza a hacer sus tramites, y llama para alla, y llama para aca, y BPS, y a mi trabajo! para preguntar si trabajo… (se dan cuenta que lejos nos llevo la institución de lo que mi hijo y yo necesitamos en ese momento?) Nos dicen que no lo podemos hacer socio, esos trámites duran unos cuantos dias…
Ahi exploté!
Tenía 72 horas para darme la inyeccion, y de eso dependía que yo pudiera tener mas hijos o no… y los medicos se encargaron de que esa desicion la tome UNA ADMINISTRATIVA!.
Gracias y solo Gracias a la Sra. ADMINISTRATIVA, es que explicandole a ella la situacion puso el pie en el acelerador y me registró como pudo para que finalmente pudieran hacer socio a mi hijo del CASMU, pincharlo, darle la BCG (que yo pensaba darsela cerca del mes), volverle a hacer todos los examenes que le habia hecho el pediatra que fue a casa a controlarlo, y finalmente darme la inyección a mi!
Estoy esperando que abran el “corralito de las mutualistas” para darme de baja.
Gracias a quienes me advirtieron con sus experiencias de la Institución de Salud, donde si no te sometés a sus necesidades Y CREENCIAS, te atan a la cama.
Gracias RELACAHUPAN por permitirme este espacio de descarga pública.
Hace 10 años que leí en un articulo de una revista sobre los partos en el agua…desde entonces me dediqué a averiguar si en Uruguay existía ese tipo de asistencia, fue así que me enteré que se asistían partos en casa, nunca lo dudé: mis partos serían en casa. El embarazo fue un período maravilloso, nos preparamos con una partera para el parto en casa super felices con mi compañero esperando la llegada de nuestro primer hijo y sin ninguna complicación…hasta que en el último mes de embarazo mi presión que había sido de 11/6 todo el embarazo subió primero a 13/8, luego a 14/9, y en las últimas 2 semanas tuve picos de 15/10, si bien no era una presión para medicar, si había que estar atento y trabajar para que bajara, no hubo lo que no hiciera para bajarla, logré bajarla hasta 13/8, pero las contracciones no venian y el trabajo de parto tampoco, ya estaba en la semana 40 y media y fue cuando el ginecólogo con el que me atendía y la partera con la que nos preparamos para el parto en casa me dijeron que no se podía esperar más…me tenía que internar para que me indujeran en parto…para lo cual no estaba preparada porque durante los últimos diez años estuve totalmente convencida de que iba a parir en casa. La partera y mi compañero hicieron todo lo posible para contener mi frustración que era demasiada y poco el tiempo para procesarla. Después lo que vino fue todo lo que no quería que me pasara…no quería ser víctima de los tiempos y lógicas institucionales, ni de la iatrogenia médica de la cual fui. El primer día de inducción fue tranqui, pero la partera que me acompañó presionaba delicadamente para que la inducción fuera dirigida correctamente, el segundo día 10:30 de la mañana rompí bolsa y luego de un largo y doloroso trabajo de parto inducido de 10 horas y ser victima de la ineficiencia o inescrupulosidad (todavía lo estoy por averiguar) de la partera y el ginecólogo de guardia de la institución médica, se decidió hacer una cesárea debido a “un trabajo de parto detenido” desde hacia ya varías horas, todavia estoy por entender porque se espero tanto para decidir la cesárea…todo me hace pensar que el macabro motivo fue “simplemente” esperar el cambio de guardia. De todos modos creo que pudo haber sido peor, pero gracias al acompañamiento de mi partera mi trabajo de parto fue lo mejor que podría haber sido, sino hubiera sido por ella el sufrimiento y manoseo hubiera sido peor, de eso estoy segura. Por eso mi agradecimiento hacia ella es infinito, porque personas asi hacen del parto un momento especial y único, te sentís respetada, comprendida y acompañada cuando más lo precisas…fue mi cable a tierra. Mi compañero también fue un COMPAÑERO, pero el maltrato y el despercio con el que nos trataron en la institución le hicieron pasar a él un mal momento también. Los vericuetos y maltratos por parte del personal de “salud ” de esta institución médica son demasiados y no vale la pena enumerarlos uno a uno…lo que si hay que tener claro es que una tiene derechos y los tiene que hacer valer y lo que me toco vivir allí no lo tendría que pasar ninguna mujer, el maltrato y el manoseo hay que denunciarlo! Yo lo hice en la dirección técnica de la institución como corresponde, aunque más no sea para que sepan con el personal que cuentan…
La recompensa igual es increíble…tu hijo tan deseado, tan anhelado, tan esperado al fin lo conocés, está contigo y está bien que es lo que importa, si bien siempre soñé con darle un nacimiento especial y distinto al que tuvo. Estoy de a poco entendiendo que tuvo el nacimiento que pudo tener y hay que entender también que en la vida no siempre las cosas salen como las planificamos y las deseamos y nuestra fortaleza y grandeza radica en poder aceptar lo que nos toca vivir.
Mi bebé hoy tiene 20 días y es la luz de nuestras vidas…
Excelente poder cpompartir estas experiencias!!
Aqui esta mi historia y otras.
Un gran abrazo y mucha fuerza!
http://www.humdiseno.cl
Mi embarazo lo pasé muy bien, sin complicaciones, sin nauseas, sin dolores. Mi FPP era el 23 de febrero. Pasó enero, pasó febrero, pasó la FPP y yo aún nada. A la semana 38 pierdo el tapón mucoso, me dice que me prepare que es cuestión de horas… A la semana siguiente, su suplente (el médico de licencia), me dice que el tapón se reconstituyó, que era normal, que seguíamos esperando, así llegamos a la 39, la 40, por primera vez me comienzo a poner nerviosa, estábamos en marzo y nada. Tuve consulta el viernes, 40+6. Me dice que lo mejor es que no me estrese, pero que si no nace para el lunes, lo vaya a ver y vemos de programar la inducción. Al salir llamé a mi partera y le dije: ¿qué hago para que nazca? ya no puedo más, no quiero ir a inducción. Me dijo : dormí tranqui, mañana paso por tu casa y vemos!!!. Creo que fue mi plena confianza en ella lo que me hizo tranquilizarme y dejarme fluir… Me desperté a las 8 de la mañana del sábado, desayuné y comencé a darme cuenta que tenía contracciones, ya no las braxton Hicks que hacía tiempo tenía, sino contracciones rítmicas, constantes, cada 5 minutos. A las 10 la llamé porque había estado así por dos horas. No quise que me hiciera tacto (ella tampoco me lo pidió) porque temía que me dijera que el cuello no se había empezado a borrar o algo y yo me empezara a desesperar. Para las 3 de la tarde las contracciones ya eran cada 3 minutos, muy dolorosas, como cuchillos en la espalda (más tarde supe que estaba al revés, mirando para el otro lado) , pero que lo iba llevando con duchas de agua caliente, con la pelota de relajación, con masajes por parte de mi marido y por aromaterapia que ella trabajo. A esa altura le pido que me diga de cuanto estoy… sorpresa, cuello a medio borrar y 5 centímetros. Para las 7 de la tarde ya no podía más de dolor, las contracciones eran cada minuto, vuelve a revisarme y me dice que estoy de 8-9, que ya podemos ir para el sanatorio. Me ve un médico en emergencia y el muy anormal me dice que tenía 3 de dilatación que iba para largo, casi me muero!!. A los 5 minutos me ve el obstetra de guardia de mi mutualista y me dice que no, que estaba con dilatación completa…. Me deja en una habitación, oscura o con poca luz, va y viene cada media hora para hacerme tactos. Yo le pido por favor que no me haga estar acostada ya que me duele muchíiiiisimo estar en esa posición y me responde que mientras esté sola puedo hacer lo que quiero, pero cuando el venga a revisarme me tengo que acostar. En los ratos que el no estaba yo caminaba, me colgaba de mi marido, etc, etc, etc. Cuando el llegaba, lloraba por estar acostada y dolorida. Así fue pasando dos horas en que comencé a pujar ya que el me lo pidió, luego de lo cual me dijo que yo no sabía pujar, que estaba pujando mal, nos vuelve a dejar a los tres solos y mi partera (que no es del sanatorio, es quién contratamos para hacer el acompañamiento en el trabajo de parto) me empieza a guiar para que pueda pujar mejor, cuando el vuelve el dr. me dice que siga así, pero que si no la bebé no baja más, ya estaba en segundo plano, tendríamos que ir a cesárea porque ya teníamos dos horas de expulsivo y según ellos no podían dejar más tiempo… me puse como loca pero accede a dejarme 1/2 hora más. Pujo con todas mis fuerzas, parada, apoyada en mi marido. Cuando llega el ginecólogo me dice que no estábamos avanzando, que el liquido estaba saliendo con un poco de mecoño y que íbamos a cesárea. A todo esto, en todo este tiempo, las más irrespetuosas fueron las enfermeras, que se molestaban porque andaba caminando y por tanto “ensuciando” todo el piso, que por qué no me acostaba… o porque gritaba con las contracciones, me decían que gritando o no no iba a dejar de doler, así que poque no paraba de gritar!!!
Finalmente, me llevan a quirófano a las 11 de la noche. De pronto no veo a mi marido, el cual estuvo conmigo todo el tiempo y fue mi sostén número uno, empiezo a preguntar por el, mientras sigo con un dolor insoportable ya que a esas alturas me tiene tumbada en la camilla y no me dejan levantarme. Una enfermera me dice que el puede mirar desde la ventana y que luego de que terminen va a ver a la niña. Ahí no pudieron retenerme más, les dije (grité mejor dicho…) que la ley me amparaba que tenía copia de la ley de acompañamiento en el bolso y que mi marido tenía que estar allí porque yo así lo quería. Tan fuerte grité todo esto que mi marido entró sin pedir permiso, ambos estábamos hechos unas fieras, creo que no se atrevieron luego a sacarlo.
A las 11,22 de la noche, luego de 15 horas, nace mi hija, con 4020kg y 53cm. Le hacen los controles rutinarios pero mi marido se le para al lado como un caballero guardián y en seguida pide para vestirla, luego de lo cual ya no la deja un minuto. Ella tuvo con él todo el contacto y amor de sus padres y eso me pone muy feliz, quisiera haber sido yo, pero sé que ella estuvo muy bien protegida, él le habló, le dijo todo la que la queríamos, la tuvo en brazos todo el tiempo, la miró, la acarició y ella tuvo todo lo que merecía.
Mientras yo seguía en el quirófano, llorando, sin saber qué sentir, estuve nueve meses soñando con su nacimiento, aguanté 15 horas de trabajo de parto, y aún con todo el dolor que sentí hubiera aguantado mucho más con tal de que ella estuviera bien, estuve acompañada y sostenida todo el tiempo … y ahora, ella había nacido, solo la vi un segundo de pasada y estaba sola con gente extraña que hablaba entre ella sobre el futbol y el último discurso del presidente…
Siempre me quedará la espina de la duda, de si fue una cesárea o una inne-cesárea, hoy por hoy no me importa, lo que si me importa es que el trato no fue para nada respetuoso de ese momento sagrado que estaba viviendo, que para ellos yo era una más…y eso si que no lo perdono, no a profesionales de la salud que deberían velar por mi salud física, mental y emocional.
La lactancia, fue mi salvavidas, ese contacto intimo que no puede disfrutar en el nacimiento, lo pudimos tener cada vez que se prendía a la teta.
Me costó mucho darme cuenta del dolor que esta experiencia me provocó, me costó darme cuenta que la depresión que sentí no era normal… hasta que descubrí un foro en el que las mujeres con cesáreas contaban su experiencia de dolor, como mujeres y como madres… y fue con ellas que pude empezar a sanar. Hoy por hoy mi objetivo personal es seguir trabajando para que estas cosas dejen de suceder, para que podamos disfrutar los partos que nosotras y nuestros hijos merecen, un parto respetado.
El dia que saliste del centro del mundo
>
> Muchos varones somos educados para estar en el centro del mundo. Y como tal,
> andamos por la vida creyendo que, en cada lugar que estamos, el mundo es una
> especie de decoración de nuestro papel protagónico. Para nosotros, el
> nacimiento de un hijo es una lindísima oportunidad de, entre otras cosas,
> asimilar que incluso nuestro propio hogar otros pelearán su protagonismo y
> sus oportunidades.
>
> Se venía el nacimiento de mi primer hijo. Cuando el ginecólogo dijo ¡vamos!
> allá salí atrás de el dispuesto a tomar mi primerísimo lugar como padre
> acompañador y repasando todo lo aprendido en los cursos preparto.
>
> Pero… ¡nunca en los cursos te enseñan a ponerte la ropa médica
> descartable! Así que mientras el ginecólogo en 30 segundos salió volando
> rumbo al parto allá me quede yo con una pierna adentro y otra afuera
> tratando de entender como me calzaba y ataba todos esos trapos. Primera gran
> confirmación. Nadie te va a dar importancia en ese momento. Toda la atención
> está obviamente puesta en el niño y la madre.
>
> Cuando por fin me vestí empezó la odisea de buscar entre los distintos
> blocks donde estaba Ana. Y una vez adentro ya no sabía donde ni como tenía
> que ubicarme.
>
> Por suerte, poco importa todo eso cuando el milagro del nacimiento llega. El
> momento mágico de pasar de ser una pareja a ser una familia te ubica
> definitivamente en el lugar de constructor colectivo y te quita de un
> plumazo tus pretenciones protagónicas.
>
> Y si no te diste cuenta enseguida te lo recuerda ese que empezó a gritar
> pidiendo atención y ya se está poniendo en el centro del mundo. Y ahí
> seguirá, por lo menos hasta que seas abuelo.
Queria compartir en algun lugar lo que me sucedio en el trabajo de parto y parto de mi hijo. En realidad necesito denunciar lo sucedido porque nunca lo espere y fue una experiencia traumática, dificil de superar y que dejo secuelas en mi cuerpo, mi mente, mi vivencia y mis anhelos de concebir otro hijo/a. La mutualista tiene la particuloaridad de estar superpoblada lo que mhace que la relación médico- paciente sea muy impersonal, además de la molestia de esperar horas en ser atendidos y realizar cualquier tipo de estudio médico. Además de sentirte “apretada” en todos los espacios de ese lugar, ni que hablar en la sala de trabajo de parto y posterior al alumbramiento donde en una habitación pequeña debe ser compartida por las demás parturientas sus bebés acompañantes y visitantes.
Mi embarazo fue muy bueno, disfrutable, feliz, sin complicaciones. Esperaba para el 25 de agosto…el dia 24 el ginecologo me da una orden para internarme el 28 e inducirme el parto. No lo entendi pero accedi al mismo, un tanto por falta de información y por encontrarme vulnerable. Hablando con la gente me decian, muchas por experiencia propia, que esperan una semana despúes de la fecha probable de parto. Ante esto el día que me voy a internar consulto con mi geinecólogo, el cual nervioso inetenta explicarme el porque de inducir el parto sin esperar a que se cumpla la semana de espera, me da una explicación sin fundamentos claros pero me dice “hay riesgos de morbi- mortalidad si esperamos”y esto lo dice sin tener en cuentaque no habia complicaciones ni riesgos en mi embarazo, simplemente generalizando lo que podia pasar. Obvio que sin dudar accedi a la inducción asustada por esta probable “morbi- mortalidad”. La inducción la senti con mucho pesar, miedo, y en contra ya que sentia que no era el momento ya que mi bebé sabia cuando tenia que nacer, no s eiba a quedar ahi. El trabajo de parto fue horrible, doloroso, a la mañana del 29 me aceleraron el pasaje de suero para “apurar” el trabajo de parto. Mi medico se habia ido de la guardia, lo vi solo a la entrada en la mañana y no aparecio mas a verme, ni ningun otro medico, hasta el otro dia a las 7 de la mañana, momento en que tenia 5 cm de dilatación y me aceleraron el proceso. Además de romperme la bolsa. Fue todo muy rapido, sentia incomodidad, dolor. Venian a que pujara y se iban. No supe sus nombres, y todo fue al lado de otra muchacha que le estaban induciendo el parto también. Debe haber sido traumático para ella verme así. Nunca explicaron nada, nunca hubo presentación, estaban mi pareja y mi mamá. En la sala de parto dicen que el bebé tiene la cara hacia arriba y así nomás utilizan forcep. Ante nuestra negativa en la utilizacion de ese método, alguin con voz decidida irrumpe diciendo “yo soy el pediatra y si no sacan al bebé le va a faltar oxigeno”. Utiliza forcep me desgarro hasta el ano. Mi hijo salio bien, no le quedaron secuelas y es un bebé sano. Peso 4100kg. Hoy, luego de 5 meses continuo pensadno en todo y no puedo creer la bestialidad que hicieron conmigo. Sabian que era un bebé grande, sabian que tenia su carita hacia arriba?, porque no nos informaron, porque no hicieron cesárea?además de esto, el mismo ginecólogo que atendió mi parto, coloco mal el DIU, se perforo mi utero y tuvieron que realizarme una intervención quirúrgica.
Despúes de todo me dice el médico “para el próximo cesárea”, mas indignación siento, no te dan muchas ganas de tener otro bebé luego de esta mala experiencia, y otra cuestión: porque no s edieron cuenta antes de que tenian que realizarme una cesárea??
Me senti vulnerada en relaicon a mis derechos sexaules y reproductivos, sin duda hubieron cuestiones de poder- saber médico y de género, que atravesaron este traumático proceso. Una experiencia que deberia ser feliz y única termino siendo la peor experiencia de mi vida
Todavía me resta un tiempo para aventurarme en la búsqueda de un hijo… pero al tener ya bebés cerca, se me despertó la curiosidad.
Siempre tuve en mente un parto en agua, o en posición vertical. La mayoría de los relatos que estas mujeres nos han contado dan escalofríos… frente a esta situación de impotencia y soledad que se da en muchas mutualistas, que otra opción tenemos?
La opción de parir en casa me genera algunos miedos que seguro no ayudan a que las cosas salgan bien en el momento del parto… no hay en Montevideo ningún centro de Salud donde exista el parto humanizado?
Realmente quiero decidir como tener a mi bebé, y que se me respete, acompane y ayude en ese momento.
Respecto a los mensajes anteriores, sería bueno que comenten qué asociaciones o mutualistas son en las que han estado, para ir sabiendo donde no anotarme.. desde siempre y por ahora soy del CASMU.
Saludos